Desde la detección de ToBRFV, nuestro equipo de investigación y desarrollo trabaja para ofrecer soluciones duraderas y basadas en la ciencia frente a este desafío sanitario. Nuestro objetivo es desarrollar híbridos de nueva generación con resistencias más sólidas y duraderas, tanto en los materiales en desarrollo como en nuestro portfolio comercial.
Para lograrlo, combinamos diferentes líneas de trabajo:
Aplicamos tecnologías avanzadas de diagnóstico para seguir la evolución del patógeno, comprender mejor su comportamiento y contribuir a reducir el riesgo de enfermedad.
Colaboramos con instituciones públicas de investigación en iniciativas dirigidas a profundizar en la epidemiología de ToBRFV. Mediante la secuenciación de distintas cepas, estudiamos la evolución del virus e identificamos y caracterizamos variantes capaces de superar determinados niveles de resistencia.
Buscamos y caracterizamos nuevas fuentes de resistencia desde la aparición del virus. Mediante técnicas avanzadas de mejora convencional, incorporamos estas resistencias a genéticas adaptadas a las necesidades del cultivo.
Trabajamos para combinar varias fuentes de resistencia con mecanismos complementarios en una misma variedad, con el objetivo de desarrollar soluciones más duraderas frente a la evolución y las mutaciones de ToBRFV.
Evaluamos los nuevos híbridos mediante protocolos de ensayo exigentes, que analizan su comportamiento agronómico bajo diferentes niveles de presión de enfermedad, entornos productivos y condiciones de manejo.
Investigamos de forma continua la interacción entre el virus y la planta huésped, incluida la influencia de la resistencia de la variedad injertada sobre la dispersión y multiplicación del virus. También estudiamos el efecto de distintos portainjertos en el comportamiento agronómico del cultivo injertado.
La resistencia de la variedad injertada es la que determina su respuesta frente a ToBRFV. Aunque la elección del portainjerto sigue siendo relevante para aspectos como el vigor, el equilibrio, la generatividad, la resistencia frente a enfermedades radiculares y la adaptación al sistema de cultivo, no sustituye la resistencia de la variedad ni las medidas de prevención y manejo frente a ToBRFV.
La resistencia no equivale a inmunidad. Por ello, la innovación genética debe integrarse siempre en una estrategia global de prevención, higiene, detección temprana y manejo del cultivo.