Hoy nos enfocamos en un problema que, aunque silencioso al inicio, puede ser un verdadero inconveniente durante varias campañas: la Podredumbre húmeda del tallo o moho blanco. Esta enfermedad es causada por un hongo del suelo llamado Sclerotinia sclerotiorum. Afecta principalmente los tallos de la planta y, si no la identicamos a tiempo, puede ocasionar grandes pérdidas.
¿Cómo lo identificamos en el lote?
Los síntomas pueden aparecer en cualquier estado de desarrollo de la planta, comúnmente en los tallos, cerca del suelo, aunque también en pedúnculos y frutos.
Busquen lesiones acuosas o podredumbres. Sobre estas lesiones, se desarrolla un micelio blanco y algodonoso.
Estas hifas se enrollan y deshidratan, formando un pequeño cuerpo de color negro y de tamaño irregular llamado esclerocio (Fig. 1). Estos pueden ser globosos si se forman dentro de los tallos o de forma irregular cuando se forman sobre los tejidos. Si la enfermedad avanza, puede matar la planta.
¿Cuándo aparece? ¿Y por qué es tan grave?
Esta enfermedad se desarrolla cuando las temperaturas son frescas, de 15 a 20°C, y hay niveles elevados de humedad relativa.
Es grave porque los esclerocios tienen una gran capacidad de supervivencia y pueden permanecer de un año a otro en el suelo. Además, el hongo ataca un gran número de especies vegetales, como el pimiento, la berenjena, el repollo, la lechuga y más de 400 especies además del tomate, lo que hace que la enfermedad pueda reaparecer en los siguientes ciclos de cultivo si no se maneja adecuadamente.
¿Qué podemos hacer para proteger nuestro cultivo?
La mejor estrategia es la prevención, ya que una vez que la enfermedad se establece, es muy difícil de controlar.
- Manejo del suelo: Es fundamental identicar los campos que ya estuvieron infectados. La principal regla es no mover suelo de un lote enfermo a uno sano. Esto signica que deben limpiar muy bien las ruedas de tractores, la maquinaria y las herramientas antes de pasar de una finca a otra.
- Riego inteligente: Eviten el riego excesivo, especialmente cuando las condiciones ambientales sean propicias para el desarrollo de la enfermedad.
- Poda y aireación: Mantener una buena aireación y un manejo adecuado de la planta es clave para reducir la humedad en la zona cercana al suelo.
- Uso de Fungicidas: Una estrategia preventiva puede incluir la aplicación de fungicidas inmediatamente después del trasplante, aunque siempre debe revisar los productos registrados en su país.
- Solarización: La adición de materia orgánica compostada y una correcta solarización posterior son grandes aliados para mantener la salud del suelo, reduciendo la carga de patógenos e incorporando materia orgánica al sistema.
- Plantines sanos: El uso de plantines provenientes de viveros certificados nos brinda la seguridad de introducir solo los mejores materiales vegetales en nuestra nca, ¡sin acompañantes indeseados! Esto previene la entrada de plagas y agentes causales de enfermedades, como el moho blanco.
Ahora bien, si todo lo anterior falla y encontramos lesiones en los tallos con el característico moho blanco o los esclerocios negros, la acción debe ser inmediata. Deben retirar la planta entera de la finca cuidando de no dispersar estas peligrosas estructuras en el proceso. No se recomienda compostar los restos, ya que los esclerocios son estructuras de supervivencia muy resistentes y pueden contaminar otras áreas.
Bibliografía de consulta
- Obregon, V. (2018). Guía para la identicación de las enfermedades de tomate en invernadero. EEA Bella Vista, INTA. Recuperado de: https://repositorio.inta.gob.ar/handle/20.500.12123/19125?locale-attribute=en# Flores, C., Buono, S., & Giorgini, S. (2012).
- Enfermedades de tomate: guía de consulta. Ediciones INTA
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