Consideraciones generales para una exitosa etapa de almacenamiento

Para asegurar la calidad de tu cosecha, la práctica de un buen manejo no termina una vez que has recogido los frutos de tus campos: como agricultor también debes considerar la seguridad de tus hortalizas al transportar, almacenar y vender tus productos en el mercado. En esta ocasión te presentamos información general, obtenida de estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que te podrá ayudar a implementar Buenas Prácticas durante la etapa de almacenamiento, crítica antes de comercializar tus hortalizas.

Como hemos mencionado, un proceso de almacenamiento adecuado puede asegurar la calidad de tus hortalizas mientras se espera para su consumo o comercialización, mantiene la viabilidad de las semillas para ciclos de siembra futuros y también garantiza el suministro continuo de material para la industria del procesamiento. En general, la finalidad de todo almacén es conservar la calidad y cantidad de los productos cosechados.

 

Para mantener esta calidad, especialmente durante un almacenamiento de larga duración, los procesos naturales de degradación deben ser detenidos o por lo menos retrasados; estos procesos de descomposición o pudrimiento tanto de hortalizas como de granos y semillas dependen principalmente de la combinación de tres factores: temperatura, humedad y nivel contenido de oxígeno. Como en otras etapas postcosecha, los efectos de estos factores pueden llegar a provocar pérdidas graves de lo cosechado.

 

La temperatura y humedad, factores relacionados que van de la mano, son determinantes para acelerar o retrasar los cambios bioquímicos que sufren con el tiempo las hortalizas cosechadas, tienen influencia directa en la velocidad del desarrollo de insectos y microorganismos, e incluso pueden provocar la germinación prematura de granos y ciertas hortalizas.

En general, para conservar la calidad de tu cosecha, mientras más alta sea la temperatura en tu lugar de almacenamiento, debes compensarlo manteniendo la humedad ambiental lo más baja posible; con una humedad relativa en el aire inferior a 65% los fenómenos de degradación ocurren más lentamente.

 

En cuanto al contenido de oxígeno, lo ideal es que el lugar donde almacenes tu cosecha sea bajo en oxígeno, pues esto causa la muerte de insectos, impide el desarrollo de microorganismos y retrasa los procesos bioquímicos de descomposición.

 

Además de cuidar estas variables, debes tener en mente que existen agentes peligrosos durante la etapa de almacén. Primero, los microorganismos, agentes biológicos como hongos y bacterias, están presentes en el suelo agrícola, y cuando son transportados a través del aire o del agua de riego pueden contaminar los cultivos antes, durante y después de la cosecha. Su presencia y crecimiento pueden causar cambios drásticos en el valor nutritivo, sabor, olor y aspecto de las hortalizas e incluso pueden originar en ellas la formación de enfermedades.

En los frutos cosechados, las posibles impurezas, heridas y partes abiertas provocan la aparición de microorganismos dañinos. La mayoría de estos agentes pueden presentarse en temperaturas que van desde los -8°C a 80°C cuando la humedad relativa en el aire es superior a 65%; como hemos mencionado, si el ambiente de tu almacén es bajo en oxígeno, el desarrollo de estos microorganismos bajará su velocidad.

 

La infestación de insectos puede ocurrir no sólo en los campos sino también en los lugares de almacenamiento. Estas plagas pueden llegar a causar serias pérdidas de producto cosechado de diferentes maneras, por ejemplo, sus excrementos pueden dañar la calidad y el valor comercial de las hortalizas y fomentar la aparición de enfermedades. Los insectos que amenazan los almacenes, pertenecientes por lo general a las familias Coleoptera y Lepidoptera, pueden vivir y reproducirse en temperaturas entre 15 y 35°C; al contrario, la baja humedad retrasa e incluso detiene su desarrollo, mientras que un ambiente con poco oxígeno los mata rápidamente.

 

Por otro lado, los roedores causan daño tanto a las hortalizas como a los contenedores, empaques e incluso a las instalaciones de almacenamiento. Diferentes razas de ratas y ratones, que varían según la localidad, no sólo amenazan materialmente la cosecha, sino que se tratan de focos de enfermedades serias, transmitidas mediante sus excrementos o por parásitos que hospedan.

 

Mientras que la aparición de microorganismos puede ser prevenida al estar atento a las características ambientales de tus almacenes, las infestaciones de insectos y roedores deben combatirse mediante buenas prácticas de limpieza e higiene laboral, o recurriendo a servicios de control de plagas cuando sea necesario.

A continuación, te presentamos información general sobre las características de almacenamiento de algunas de las principales hortalizas cultivadas en nuestro país:

 

    • Tomate: su temperatura idónea de almacenamiento, a corto plazo, es en promedio menor a 10°C, pero si se baja la temperatura a niveles de congelación y se mantiene de esta forma de 6 a 8 días, los tomates pueden sufrir daño por frío; contando con atmósfera controlada, su vida de almacenamiento aumenta. En cuanto a su humedad relativa óptima, esta puede llegar a ser alta, pues es capaz de mejorar su calidad postcosecha al prevenir pérdida de agua por desecación.

 

    • Pepino: al igual que el tomate, su humedad relativa para almacenamiento es alta pero la temperatura debe mantenerse baja, en promedio de 10 a 12.5°C, con una duración por menos de 14 días, ya que pierde su buena apariencia y características físicas rápidamente. En general, después de dos semanas se pueden incrementar las pudriciones y deshidratación, especialmente cuando se exponen a la comercialización a temperatura ambiente. Es posible almacenar la cosecha de pepino en temperaturas menores a las indicadas, pero debe ser a corto plazo, pues esta hortaliza es sensible al daño por frío cuando es almacenada a menos de 10°C por más de 3 días.
    • Brócoli: esta hortaliza necesita temperaturas bajas, pudiendo llegar a los 0°C, y una humedad relativa alta para optimizar su vida de almacenamiento, que son de 20 a 30 días; mientras se eleve la temperatura, estos días de vida irán disminuyendo. Aunque esta hortaliza resiste más el daño por frío, puede dañarse por congelación en temperaturas menores a 0°C y volverse muy susceptible a pudrición bacteriana.

 

    • Cebolla: los bulbos de las cebollas necesitan una humedad relativa cercana a 80%, y una temperatura que se mantenga constante. En promedio, las variedades de cebolla se almacenan entre los 0 y 4°C, pues con este clima pierden menos peso durante su respiración, y pueden durar hasta 12 meses en almacenamiento.

 

Esperamos que esta información te sea de utilidad para asegurar que la excelente calidad de tu cosecha se mantenga intacta hasta el momento en que la lleves a comercialización. ¡Gracias por leer nuestro blog Seminis una vez más!

 

 

Las recomendaciones en este artículo están basadas en información obtenida de las fuentes citadas y deberán ser usadas como una referencia rápida para información acerca de:

http://www.fao.org/3/t0522e/T0522E09.htm#Storage

https://www.infoagro.com/hortalizas/hortalizas.htm

El contenido de este artículo no debe ser sustituido por la opinión profesional de un productor, cultivador, agrónomo, especialista en fitopatología, y profesiones similares relacionadas con este cultivo específico.

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