El cuidado de una producción de hortalizas no termina con la cosecha. Toca el turno de conocer las Buenas Prácticas de Manejo (BPM) para evitar riesgos en el almacenaje y traslado de tus vegetales al punto de venta.
Para empezar, hay factores de riesgos físicos, químicos y biológicos que pueden afectar la inocuidad de tus hortalizas en los procesos de almacenaje y traslado y, como consecuencia, dañar la salud de los consumidores.
Los riesgos de contaminación físicos ocurren cuando se agregan agentes extraños a las hortalizas debido a una manipulación descuidada del producto, como embalaje en malas condiciones, o el contacto del vegetal con cabello, bolígrafos, grapas, cristales, anillos, uñas, etcétera, además de los residuos de cargas anteriores que pudieran quedar en las instalaciones o en el medio de transporte.
Los factores de riesgo químicos se pueden clasificar en naturales y agregados. Los naturales son la contaminación debido a micotoxinas, alcaloides y malas hierbas; mientras que los agregados son los compuestos químicos que se añaden voluntaria o accidentalmente al vegetal, como metales pesados, aceites, grasas, desinfectantes, productos de control de plagas, etcétera, que entran en contacto con el vegetal en las instalaciones o maquinaria.
Finalmente, los biológicos implican las toxinas originarias por bacterias, virus y parásitos que entran en contacto con el vegetal, como puede ser E. coli, Salmonella, nematodos y Cryptosporidium, por mencionar algunos.
Para reducir estos riesgos, se recomienda implementar un programa de Buenas Prácticas de Manejo, el cual inicia con un manual de operaciones y el registro detallado de todas las acciones que se lleven a cabo con el producto vegetal. Este registro debe responder a las preguntas ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Por qué?
El manual de operaciones se traduce en un reglamento interno, el cual establece las reglas de higiene y responsabilidades de los trabajadores que participen en el almacenamiento y traslado de los vegetales, así como la instalación de letreros con instrucciones que los empleados deben seguir.
Además, se debe contemplar el programa de limpieza y desinsectación, utilizando adecuadamente el material de limpieza, lavándolos y desinfectándolos después de su utilización en las instalaciones, maquinaria y transporte.
El contenido de este artículo no debe ser sustituido por la opinión profesional de un productor, cultivador, agrónomo, especialista en fitopatología, y profesiones similares relacionadas con este cultivo específico.