Protégete de las plagas y enfermedades

Desde la mosca blanca, hasta los trips y los mosaicos, las plagas y enfermedades son un grave problema para nuestra producción de hortalizas. Aprende a diagnosticar un problema en tus plantas y a identificar a algunos de los principales enemigos de los cultivos.

 ¿Cómo diagnosticar un problema?

Así como con nuestra salud, la mejor recomendación es siempre acudir al médico o, en este caso, a los especialistas en problemas fitosanitarios. Sin embargo, puedes aplicar los siguientes pasos para identificar los síntomas que padece la planta y reducir las posibilidades de qué mal las ataca.

No todos los síntomas están relacionados con enfermedades de la planta o insectos, también pueden sufrir daños por la fertilidad del suelo y su textura, la luz que reciben, la temperatura o algún mal manejo o descuido durante la siembra.

  1. Observa la apariencia de tus plantas: Ten un registro mental, y fotográfico, de cómo luce tu cultivo cuando está sano para detectar algún cambio anormal en su forma, color o rizado.
  2. Investiga los síntomas y su evolución: El primer paso es detectar si el problema tiene que ver con algún ser vivo (factor biótico) o no (factor abiótico). Por lo general, las enfermedades bióticas se esparcen de planta a planta, mientras que las abióticas no lo hacen.
  3. Resuelve estas preguntas: ¿Cuándo notaste el problema? ¿El daño fue gradual o repentino? ¿Qué edad tienen las plantas afectadas? ¿Qué porcentaje de las plantas está afectado? ¿Qué tan severo es el daño?
  4. Observa patrones: Revisa qué tan grande es el daño: si afectó a una larga superficie o sólo a algunas plantas, si la distribución del daño es uniforme o es al azar, si los síntomas están en las plantas de la esquina, o son las plantas lejanas o las de en medio. Generalmente, el daño uniforme sugiere un problema abiótico, un mal de la semilla o problemas en el trasplante.
  5. Revisa tus prácticas: Algunas veces el daño no es por una plaga, sino por problemas de irrigación, fertilización, condiciones del suelo o sembrado.

     6. Considera los factores climáticos: Registra los cambios de temperatura, el exceso o falta de lluvia, sequías, tu tipo de suelo, etcétera.

     7. Analiza todo tu campo: Revisa si el daño sólo se encuentra en un tipo de planta o en varios. Algunas enfermedades sólo se presentan en un tipo de planta; si es en varios, podría ser un problema abiótico.

     8. Registra los síntomas y señales: Hay un listado de las señales en la planta de un patógeno, como esporas, manchas o agrietamiento; y síntomas como clorosis, pudrición, etcétera.

Con estos datos, ya es más sencillo hacer un diagnóstico para saber cómo actuar ante el problema fitosanitario y ver si se puede salvar la producción.

 

Principales plagas presentes en México

Cenicilla polvorienta

(Leveillula taurica)

Se presenta principalmente en climas secos y húmedos y forma manchas cloróticas en la superficie de la planta que evolucionan a manchas necróticas. Si hay muchas lesiones, se genera una clorosis general y en el haz de las hojas se presenta una necrosis cubierta de un polvo blancuzco.

La caída de las hojas es uno de sus síntomas característicos, además de la deshidratación de las hojas, su debilitamiento y el tamaño reducido de sus frutos, que además se queman por la caída de las plantas.

Minador de la hoja

(Liriomyza spp.)

Ataca principalmente a: Pepino, tomate, chile, sandía y calabacita.

Esta plaga puede defoliar a la planta, reduciendo su rendimiento, y quemando al fruto por la falta de hojas que lo protejan del sol. Las hembras dejan sus huevos en las hojas, los cuales se convierten en larvas que forman minas en la epidermis de la hoja.

El minador es una plaga de clima cálido que no puede desarrollarse en temperaturas debajo de los 12 °C. Cuando la temperatura oscila entre los 25 y los 30 °C el huevo se convierte en larva en máximo siete días y tarda entre siete y nueve días en formarse en pupa. Sin embargo, a 15 °C este periodo dura en promedio 25 días. Su temperatura óptima de desarrollo es a los 30 °C, cuando sólo tarda 15 días en cumplir su ciclo biológico.

Los huevos del minador son blancos, con una forma elíptica de 0.23 mm de longitud y 0.13 mm de ancho, que se insertan por debajo de la superficie de la hoja y eclosionan en tres días. En promedio, la hembra produce entre 200 y 300 huevos, dejando un promedio de entre 30 y 40 diarios, pero puede llegar a formar entre 600 y 700 durante su corta vida.

Como larva tiene tres estadios activos, mide unos 2.25 mm, y pasa de ser incolora hasta tener un tono verde claro y amarillento. En su etapa como pupa tiene un color rojizo y, finalmente, como adulto es amarillo con negro, aunque puede tener otros tonos.

Mosca blanca

(Bemisia tabaci)

Ataca principalmente a: Lechuga, melón, pepino, sandía, pimiento y tomate.

La mosca blanca es un insecto alado de aproximadamente 1.6 mm que succiona la savia de las hojas, y las puede tornar amarillentas, torcerlas y frenar su crecimiento, o dejarlas marchitas y caer prematuramente. Además, la reducción en la fotosíntesis por la pérdida de azúcares puede provocar que las hojas queden pegajosas y con fumagina.

Este insecto comienza su forma como huevo semicircular en el envés de la hoja; luego se transforma en una ninfa verde claro, ovalada y plana con filamentos cerosos en sus bordes. La tercera fase de su desarrollo es como pupa, con la misma forma, pero con menos filamentos en su espalda y, finalmente, se hacen adultas en aproximadamente cuatro días y reinician el ciclo poniendo huevos. Vive aproximadamente un mes y no tolera las bajas temperaturas; sin embargo, es muy fácil que emigre hacia el sur.

Paratrioza (Pulgón saltador)

(Bractericeri cockerelli Sulc)

Ataca principalmente a: Tomate y chile

El pulgón saltador es un insecto que frena la formación y maduración del tomate, además de tornar sus hojas amarillentas o moradas entre las venas y sus bordes, con crecimientos muy raquíticos; y genera brotes florales secos en chiles y tomates.

Sus huevos tienen forma de óvalo en color anaranjado-amarillento y se sitúan en el perímetro de las hojas. En su etapa como ninfa toman un color amarillo-verdoso, son planas y permanecen inmóviles durante 2-3 semanas, luego toman un color blanco-verdoso cuando se convierten en adultos. Tanto como ninfas como adultos, succionan los nutrientes de la planta y le transmiten enfermedades.

Es una plaga de clima fresco y caliente. Necesita mínimo 7° C para desarrollarse, y su temperatura ideal es entre 27 y 29 °C.

Picudo en chile

(Anthonomus eugenii Cano)

Esta plaga ataca principalmente a los frutos de chile. En sus etapas como larva y adulto dejan unos puntos oscuros en los frutos, provocando su caída y deformación. La larva se alimenta del fruto y tornan amarillo el pedúnculo del chile, además de provocarle lesiones.

El ciclo biológico del picudo dura entre 20 y 30 días, y puede presentarse entre 3 y 5 generaciones al año; a pesar de que no toleran las bajas temperaturas, pueden sobrevivir si tienen alimento. Sus huevos nacen con un color blanco, pero se tornan amarillos al ser depositados debajo del botón floral. Las hembras dejan entre 5 y 7 huevos diarios, pero pueden fecundar durante su vida entre 341 y 600. Al ser larvas, pasan de blancas a grises con la cabeza café y amarilla, sin patas torácicas y poco pelo. Las pupas y los adultos son muy parecidos, pero sólo los adultos tienen alas y tienen un tono amarillo con ojos cafés para finalmente ser oscuro.

Pulgones

(Aphis gossypii, Myzus persicae)

Los pulgones toman varias formas, pero por lo general tienen alas y adquieren tonos de color verde y amarillo. Estos insectos forman colonias y se dispersan en los cultivos, chupando los nutrientes de las plantas.

Por lo general, se presentan en climas cálidos durante periodos secos y es posible prevenir su presencia con mallas en los invernaderos y eliminando malezas y restos de cultivos anteriores.

Tizón temprano

(Alternaria solani)

Este hongo se presenta durante climas cálidos y los síntomas aparecen en hojas, tallos y frutos como pudriciones y manchas oscuras con forman irregular y anillos concéntricos formados por esporas rodeadas con un halo amarillento.

El tizón debilita a la planta, provocando que tome un tono amarillo y caiga, dejando al fruto desprotegido contra las quemaduras del sol. En los frutos aparecen unas lesiones hundidas redondas con anillos concéntricos y parece como si se secara.

Los días lluviosos y húmedos, con una temperatura de 24 °C son ideales para su formación, y se disemina principalmente por el viento, la lluvia o los insectos.

Trips

(Frankliniella occidentalis Pergande)

Son insectos microscópicos de color amarillo que se encuentran en las flores amarillas y malezas que transmiten enfermedades a la planta de tomate y afectan su desarrollo y formación. Las especies fitófagas provocan cicatrices, malformaciones y descoloramiento.

Para más información de plagas y enfermedades, consulta nuestra Guía de Enfermedades.

 

Las recomendaciones en este artículo están basadas en información obtenida de las fuentes citadas y deberán ser usadas como una referencia rápida para información acerca de:

http://2006-2012.sagarpa.gob.mx/agronegocios/Documents/potencialproductivo/especificos/problemas_fitosanitarios.pdf

El contenido de este artículo no debe ser sustituido por la opinión profesional de un productor, cultivador, agrónomo, especialista en fitopatología, y profesiones similares relacionadas con este cultivo específico.

 

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