La salud del suelo y el control de hongos y bacterias

El 95% de los alimentos del mundo provienen del suelo. Sin embargo, el cambio climático y las malas prácticas agrícolas lo están dañando.

Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por sus siglas en inglés), el 33% de los suelos del planeta están degradados y anualmente se pierden 50 mil kilómetros de tierra fértil.

El suelo es un recurso no renovable, pues pueden pasar miles de años en que un centímetro de tierra pueda recuperar la cantidad necesaria de minerales, materia orgánica, agua y aire para considerarse un suelo sano.

El reto del control de plagas

El uso excesivo y erróneo de fertilizantes y plaguicidas son factores que contribuyen a la contaminación y degradación del suelo.

Tanto a escala global como nacional, uno de los retos que enfrentan los agricultores es el control de las plagas. Dudas como: ¿Qué, cuándo y cómo aplicar un plaguicida o fertilizante?, son frecuentes entre los productores.

CNN reportó que Sinaloa, la comarca lagunera y El Bajío son las áreas del país con mayor demanda de plaguicidas; pero deben aplicarse con una nueva orientación, pues el cambio climático contribuye a generar nuevas y más agresivas plagas.

Como una manera de protección de los cultivos mexicanos, y evitar la entrada de nuevas plagas, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de la Secretaría de Agricultura, Ganadaría, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) del gobierno federal implementó la Ley Federal de Sanidad Vegetal y diversas Normas Oficiales (NOM-FITO).

 

El contenido de este artículo no debe ser sustituido por la opinión profesional de un productor, cultivador, agrónomo, especialista en fitopatología, y profesiones similares relacionadas con este cultivo específico.

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