» La poda implica retirar los chupones que crecen a partir de las axilas de las hojas.
» Una poda adecuada puede aumentar la producción de frutos más grandes a principios de la temporada.
» Es posible que no se necesite podar determinadas variedades, lo cual podría, inclusive, provocar una producción menor.
¿Por qué se deben podar los jitomates?
La poda de jitomates implica retirar los brotes axilares, también conocidos como chupones, que normalmente se encuentran en la parte inferior de la planta. Los chupones se desarrollan desde la axila, donde el pecíolo de la hoja se une al tallo, formándose en cada nudo de la hoja (Figura 1). En caso de que no se retiren, los chupones crecen como brotes de hojas y fruta. El follaje adicional y los tejidos del fruto compiten con el resto de la planta por el agua, los nutrientes y la luz, lo que, con frecuencia, produce frutos más pequeños, aunque en mayor cantidad;1 sin embargo, una poda excesiva y si se retiran demasiados chupones puede reducir la producción de frutos comercializables. El objeto de podar es crear un equilibrio óptimo de crecimiento vegetal y producción de fruta.2 La poda puede producir un tamaño mayor de fruta y que brote antes la copa. Menor follaje también mejora la penetración de la luz y la circulación del aire en el dosel arbóreo inferior, lo cual puede reducir los niveles de gravedad de las enfermedades.3
Figura 1. Las yemas axilares, o chupones, surgen de la axila de la hoja, donde el pecíolo de la hoja se une al tallo.
Existen dos tipos principales de jitomates, los tipos indeterminados de enredadera y los tipos determinados tupidos. Los tipos indeterminados se usan comúnmente en los invernaderos y en los sistemas de producción de túnel alto. En general, estos tipos se podan para crear una, dos o tres ramas mediante el retiro de todos los chupones, excepto uno o dos de éstos.
Después, se guía a las enredaderas para que crezcan en los sistemas de soporte. Se retiran los chupones adicionales conforme siguen creciendo las enredaderas.
Determinados tipos tienen un tamaño limitado de crecimiento y no necesitan ser podados con tanta frecuencia como los tipos indeterminados o, inclusive, no se les poda, dependiendo de la variedad y condiciones de crecimiento.1,2 Las plantas sin podar pueden producir un gran follaje y carga pesada de frutos de menor tamaño con pequeñas enredaderas, pero frutos más grandes y una maduración más pronta de las frutas.4 Las plantas podadas también pueden ser más fáciles de manejar y cosechar y los doseles arbóreos más abiertos pueden mejorar la cobertura del fungicida en aerosol y de las aplicaciones de insecticida.
La poda excesiva puede producir problemas con determinadas variedades, incluida una menor producción derivada de menos racimos de flores y menos hojas para darle soporte a la fruta en crecimiento. Las hojas más abiertas también producen mayores niveles de quemadura de sol, putrefacción de la flor y malformaciones de “cara de gato”;1 no obstante, varían las recomendaciones en cuanto a si determinados jitomates deberían ser podados y, de ser así, en qué medida. Algunos expertos han dicho que determinados jitomates se benefician de una poda moderada, mientras que otros dicen que existen ciertos tipos que ni siquiera se deberían podar.1,4,5 Esto se debería calcular de manera económica. Se calcula que los costos de poda cuestan aproximadamente $50 por acre.
Un agricultor deberá determinar si los resultados de la poda son lo suficientemente buenos en cuanto a que eleven el tamaño del fruto y su pronta madurez, en consideración de las variedades utilizadas y las condiciones locales de crecimiento para justificar el gasto de la poda.
Un estudio sobre poda de varias variedades determinadas en un sistema típico de producción en Florida determinó que una poda leve no afecta el peso total de la fruta comercializable en comparación con las plantas sin podar, pese a que la poda tuvo un impacto menor sobre el peso de la fruta de gran tamaño que maduraba al inicio de la temporada en algunas variedades. Se descubrió que una poda más extenuante reduce la producción total de la fruta comercializable. La conclusión del estudio fue que, para las variedades utilizadas, los beneficios de la poda no justificaban los costos.6
¿Cómo y cuándo podar?
Normalmente, se poda cuatro a cinco semanas después del trasplante. Podar justo antes del primer acordonamiento, conforme a un sistema de arrodrigar y entretejer simplifica el proceso de tener acceso a los chupones y retirarlos. Se deberán retirar los chupones cuando tengan una longitud de dos a cuatro pulgadas (cinco a diez centímetros). Retirar chupones grandes, de mayor grosor que un lápiz (Figura 2) provoca lesiones grandes que tardan en sanar y pueden ser focos de infección para los patógenos.1,3 Las plantas se deberán podar cuando estén secas (sin humedad libre en la superficie de la planta) para reducir la propagación de enfermedades en hojas, tales como la mancha bacteriana.
Figura 2. Se deberán retirar los brotes grandes con un cuchillo afilado o tijeras de podar para evitar el desagarre de los tejidos.
Es fácil retirar los chupones más pequeños tomándolos entre los dedos, con un movimiento lateral, como si se estuvieran chasqueando los dedos. Se deberán retirar los brotes grandes con un cuchillo afilado o tijeras de podar para evitar el desagarre de los tejidos. Una recomendación estándar para determinadas variedades es retirar todos los chupones (en tanto sean cinco o seis) hasta que quede uno inmediatamente debajo del primer racimo de flores (Figura 3). Deberá dejar todos los chupones que se encuentren por encima de los racimos de frutas y permitirles que crezcan para que produzcan fruta. En ocasiones, para determinadas variedades se recomienda dejar uno o dos chupones debajo del primer racimo de fruta para una mejora general de la producción.4
Figura 3. Una estrategia de poda que se recomienda con frecuencia para determinados jitomates es retirar todos los chupones que se encuentran debajo del racimo de la fruta.
Referencias
1 Kelley, W.T. y Boyhan, G. 2014. Commercial tomato production handbook: Culture and varieties.
[Manual de producción comercial de jitomates: cultivo y variedades]. Universidad de Georgia, Extensión UGA, Boletín 1312.
2 Cox, B. 2015. Training systems and pruning in organic tomato production. [Sistemas de capacitación y poda de la producción orgánica de jitomates] eXtension.
http://articles.extension.org/pages/18647/training-systems-and-pruning-in-organic-tomato-production
3 Ivy, A. 2014. Best management practices in high tunnel production: Training & pruning tomatoes. [Mejores prácticas de gestión de la producción de alto túnel: capacitación y poda de jitomates.] Universidad de Cornell, Extensión Cooperativa.
4 Ivors, K. 2010. Commercial production of staked tomatoes in the southeast. [Producción comercial de jitomates arrodrigados en el sureste.] Universidad de Carolina del Norte, Extensión Cooperativa, AG-405.
5 Newenhouse, A.C. 2010. Growing fresh market tomatoes. [Cultivar jitomates frescos para su venta en el mercado.] El centro agrícola de Wisconsin, Publicación UWEX A3904-02.
6 Santos, B.M. and Vallad, G.E. 2013. Cultural practices for vegetable and small fruit crops: Does shoot pruning improve tomato yield and reduce bacterial spot infestation? Prácticas culturales para cultivos de verduras y de frutas de tamaño pequeño: ¿la poda de los brotes mejora la producción de jitomates y reduce la plaga localizada de bacterias? Universidad de Florida, Extensión IFAS. HS1180.
Los sitios web se verificaron el 28/11/16.
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