• Enfermedad causada por la fitobacteria Acidovorax avenae subsp. citrulli.
• Se cree que la presencia de la bacteria se limita a las cucurbitáceas.
En Brasil, la enfermedad de la mancha bacteriana de las cucurbitáceas, también conocida como Bacterial Fruit Blotch (BFB), fue reportada por primera vez en la sandía en 1991 y en el melón en 1992, y actualmente está ocurriendo en los estados de CE, RN, MG, RS y SP, en algunas de las principales regiones productoras de cucurbitáceas, causando considerables pérdidas en el campo debido a la aparición de pudriciones oscuras y aceitosas en la piel de los frutos, principalmente durante la fase de maduración.
La enfermedad está causada por la fitobacteria Acidovorax avenae subsp. citrulli y el uso de semillas de dudosa procedencia, infectadas con el agente etiológico, es la forma más frecuente de introducción en una región determinada y su posterior diseminación en el tiempo y el espacio.
La importancia de la certificación de las semillas de sandía como medida de control de la enfermedad radica en la agresividad epidemiológica de la misma, cuya propagación es muy eficiente a partir de la fuente inicial de inóculo bajo condiciones predisponentes como la alta humedad, la alta temperatura y la presencia de hospedantes susceptibles. Se cree que la presencia de la bacteria se limita a las cucurbitáceas, aunque se necesitan más estudios para definir su rango de hospedantes.
Sus síntomas pueden ser observados en las cucurbitáceas desde la fase cotiledonar de las plantas hasta la cosecha, siendo más evidente durante la fase de maduración de los frutos. En algunos casos, las semillas o las plantunas o almácigos infectados pueden manifestar los síntomas solo en la fase de maduración de los frutos, hecho que dificulta el diagnóstico prematuro de la enfermedad en campo. Para el manejo de la enfermedad, las principales medidas que deben tomarse son:
- Utilización de semillas certificadas y libres del patógeno. El uso de semillas de origen dudoso, multiplicadas arbitrariamente a partir de variedades e híbridos, constituye un grave riesgo de brotes epidémicos, independientemente de la región geográfica, y puede incluso comprometer a los viveros que las utilizan;
- Huida de las zonas en las que se ha registrado la enfermedad y eliminación de las plantas hospedantes sospechosas;
- onitoreo de la entrada de cajas, camiones, máquinas y equipos, personas o cualquier vehículo de propagación de la enfermedad que pueda contener restos de tejidos o semillas de plantas infectadas durante el ciclo de cultivo;
- Manejo del riego y control preventivo fitosanitario frente a sospecha de la presencia del patógeno en el campo;
- Restricción del tránsito de personas, máquinas y animales en áreas con sospecha de presencia de la enfermedad.
Fuente:
Jorge Hasegawa - Especialista de Desarrollo Tecnológico – Seminis
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